Sé que a nadie le interesará, bueno... eso creo. Aunque, quien sea que lea esto, será de mucho agrado para mi corazón y también para mi medio dormida alma escribidora.
Ayer me fui a la cama más temprano de lo que usualmente voy a ese lugar, no por voluntad propia. Simplemente estaba muerta de cansancio, pasar casi un día entero en casa de la familia Noel Aguado es muy grato y no me canso nunca de agradecerles lo hermosos que son conmigo en todo sentido. La noche de celebración en casa de mi mejor amiga, por el cumpleaños de la bellísima Gabriela, su hermana, fue increíble... como todos los días en los cuales he sido invitada a su hogar.
Me quedé viendo notas informativas del año pasado a través de un canal local que sólo veo ciertas veces para reírme, los sábados por la noche (cuando no salgo a algún lugar). Mis ojos caían al ritmo de la locución en off de cierto periodista. No aguanté más, cogí mi teléfono celular y huí despavorida a mi habitación, la cama estaba ordenada. ¡Era un milagro!
Desperté a la dos y media de la madrugada, pensé que ya eran las cinco de la mañana. Mi sorpresa fue ingrata, me detuve a observar el techo deseando demasiado volver a pegar los ojos. Mis almohadas parecían los enemigos más crueles que jamás conocí. Me desesperé. Cogí el celular, abrí un juego y deseé, por un momento, haberme desvelado como casi todas los días. Luego razoné, sabía que no era una buena idea. Ya estaba en la cama; esperaría a que amaneciera para que todo siguiera como antes.
Aún no podía dormir. Recordé lo que hice la noche anterior por dos segundos. Mi prima, una mayor, no a la que llamo 'melodía', ella no se interesaría en mi biblioteca, a menos que encuentre de casualidad mis pequeños libros de música. Mi prima llegó muy tarde a casa, la recibí desde mi ventana, me enseñó aquel libro que por mucho tiempo no hice caso. Me dijo que lo terminó de leer hace media hora. Quedó maravillada. Dijo:
- Léelo, es muy entretenido, tierno y... mejor lee. Sé que lo harás.
Hace mucho que no leía un libro por mi propia cuenta, los últimos libros trataban de periodismo, tecnología e historia y todos mis compañeros de la facultad también los han leído, hasta hemos matado por resúmenes. Esta madrugada moví las manos para dejar el teléfono en una repisa. Me encontraba muy desilusionada, no sabía qué hacer y al mover nuevamente las manos... el dichoso libro cayó en la almohada. Me decidí a leerlo.
No quería prender las luces, me molestaba tener que pararme y hacer ruido, pero tampoco tenía una linterna o algo parecido. Mi abuelo tenía una en su habitación, pero eran las tres de la madrugada y no creo que se hubiese alegrado si lo despertaba para decirle que quería leer en la oscuridad de mis sábanas.
Decidí usar mi teléfono celular para alumbrar las hojas. Me molestaba tener que presionar el botón rojo dos veces para volver a tener un poco de luz. Pero a medida que iba leyendo... me enojaba más porque la luz se iba tan rápido.
Aún estoy en la página ochenta. Con algo de esfuerzo empecé a recordar cómo es que ese libro apareció en mi pequeña biblioteca. Recordé a un efímero Gustavo, un chico que tengo agregado en esta red social... un chico que siempre tildé de 'raro' o 'extraño'. No me sentía mal por tildarlo de esa manera, él mismo se decía así. La primera vez que lo vi, él llegó a mi casa. Antes dijo que lo haría (con tono amenazante) sin que yo le diese permiso. Era un chico osado. Ahora creo que este libro lo define demasiado, desde la forma de buscarme, de encontrarme, desde mis tontas ganas de mandarlo por un tubo hasta su casa, desde la primera vez que nos besamos y le dije que besaba muy mal.
Este libro trata de un beso, un beso esperado en la pubertad. Os seguiré contando más. Estoy sorprendida... no pensé descifrar cómo se sentía alguien, cómo se identificaba alguien con un libro luego de tanto tiempo, tantos años. Ahora comprendo por qué Gustavo siempre me hablaba de aquel libro, porque siempre lo llevaba debajo del brazo, me hablaba de él y yo pensaba en otras cosas. Ahora comprendo por qué me lo dejó la última vez que nos vimos.
Gracias por leer hasta aquí, es demasiado, lo sé... Cuando escribo lo hago de todo corazón, ténganlo siempre presente. ¡Tengan un excelente día! Esta es una mañana que no olvidaré por mucho tiempo (aunque mis amigos digan que sufro de lagunas mentales).
Gracias por leer hasta aquí, es demasiado, lo sé... Cuando escribo lo hago de todo corazón, ténganlo siempre presente. ¡Tengan un excelente día! Esta es una mañana que no olvidaré por mucho tiempo (aunque mis amigos digan que sufro de lagunas mentales).

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