miércoles, 20 de diciembre de 2017

Lágrima

De pronto, me invadió la mayor de las tristezas... Me percaté, me di cuenta y me dolió grandemente. 
Una lágrima recorrió la mitad de mi rostro, hasta llegar a la superficie de mi almohada. Me es difícil aceptar que ya lo acepté, me duele no poder ser como tú; duele saber que jamás me sentiste igual que yo a ti, hasta el día de hoy. Y, ahora, una nueva lágrima brota y llama a más como ella, porque a fin de cuentas, es el único grito que ahora puedo dar. 

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