Otra vez he vuelto a caer en la telaraña de la preocupación.
Y, ¿preocuparme?, ¿por qué?
Los momentos de estadía en este hoyo no te dejan respirar, cada vez más comparas los latidos del corazón con el reloj; es el tiempo que nos avisa que los sollozos ya no pueden dar marcha adelante porque quizá muchas ataduras lleguen con él...
Pero nadie sabe que incluso ahora no dejo de lado a la esperanza, y es que ahora el sentir se vuelve más trágico con la espesura de algunas frases criticonas que no te dejan en paz. La realidad se confunde con lo bellamente superficial. Pierdes la cordura, ya no sigues, el reloj se ha desbaratado.
El reloj ya no cojea con sus dulces piernas.
"Quizá mostrar lo más sublime de tus aciertos y desaciertos sea la esencia del valor fragmentado en palabras".
jueves, 3 de junio de 2010
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