¿Y te pones el mismo vestido todas las mañanas?
Casi siempre recuerdo el color de su sonrisa y me detengo
a platicar sobre esa majestuosa sensación que recorre mi cuerpo entero, desde
los ojos hasta las rodillas…
Porque tiemblan mucho.
¿Y te colocas la máscara todas las tardes?
Mis dedos se acostumbraron a tocar melodías de sus
blancos cabellos y sonaba tan mal que creí que era un error. Bastaba tan sólo
escuchar su voz para saber que la canción es
increíble, que con ella todo existe.
Tocaba mi agradable rostro por la tarde y continuaba con
la hermosa canción.
¿Y por las noches existe?
Prefiero eternizar cada segundo mirando aquel sol nocturno
que alguna vez me definió, pero esquivo ventanas de papel, corro tras él y sólo
camina. Yo corro y él camina.
Por las noches existo en cada pequeña alma distraída, por
la madrugada existe.
¿Será por eso que no duermes?
Será por eso que amo saber que aquí existe, en esta
madrugada tan silenciosa. ¿Acaso no la sientes? Su sonrisa nos guía.
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