En ese momento me puse a pensar si el cuestionamiento y la respuesta inmediata de una persona podía mover o dejar sin movimiento a las voces en el aire, a las sonrisas optimistas para más tarde.
Empecé a creer en las personas que lo dejan todo por una simple calificación, por un verbo dictaminador. Sin embargo, seguía creyendo en la mentalidad de los seres aburridos que no sabían que es ''disfrutar consigo mismo'', caminar por las calles pensando en que algo grandioso está por llegar. Pensar en las respuestas de alguien que no conoce tu alma.
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