miércoles, 10 de febrero de 2010

Pecado – Confusión


La confusión ya no me deja dormir… acaso ¿tienes razón?
¡No puedo aceptarlo!, grito en mi desesperación, mis lágrimas ya no quieren dar aviso de esta confusión, de este dolor.
Me sereno, veo mi realidad, tú ya no estás más aquí…sólo me queda perder la ilusión, ese brillo en mis ojos, la felicidad de ese entonces.

Pero al recordar aquella noche, vuelvo al ensueño, al placer de las caricias de aquel momento, la ternura de los labios… el pecado, eso que es impuro pero a la vez puro porque así lo creo, porque así lo crees.
No te quiero; te deseo con ansias de inquietud, de inocencia.
Sólo sueño en aquel día, en ese día en el que todo se oscureció bajo mis ojos, bajo tus ojos, bajo las plumas… bajo el pecado del hombre, bajo la mirada de Dios.

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