viernes, 8 de enero de 2010

Es increíble.

Es increíble...

Y es que tantas veces me lo decía mi abuela.- ¡Has algo por la vida! Mira a aquella chica del frente, se levanta temprano todos los días a pelar naranjas.
Y yo... (como siempre).- Bah... no me molestes, ella es ella; yo soy yo. Yo estudio y estoy en los primeros lugares. ¿No te basta?

Y digo... es increíble.

Hace muchos días, al despertar (como siempre tarde) y sentir el calor tan intenso de aquella mañana, con los ojos casi cerrados, me asomé por la ventana.
No veía nada aún; logré visualizar una calle, a un niño, a una madre, a cestos... vendiendo los famosos ''marcianos''. Traté de no pensar en nada, pero casi siempre visualizo vidas. Acababan de tener problemas en casa, un padre ebrio tal vez.

Es increíble...

¡Marcianos!,¡marcianos!.- gritaba el niño

Y muchos pensarán que lo INCREÍBLE en aquella historia está de más, ya que siempre hay historias de esa índole.
Ya que no siempre nos damos cuenta de las mejores personas que podemos mostrar al mundo.

Nuestra fuerza nos hace increíbles.
Lo somos todo.

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